jueves, 2 de junio de 2016

Síndrome Stendhal


Stendhal


Nascut Henri-Marie Beyle en una família burgesa, va quedar orfe de mare a l'edat de set anys. El seu pare, que es va encarregar junt amb la seva tia de la seva educació, va ser empresonat el 1794 durant el Terror. Va estudiar des de 1796 a l'Escola central de Grenoble i va aconseguir unes altes qualificacions en matemàtiques. L'any 1799 es va traslladar a París, amb la idea d'estudiar a l'Escola Politècnica, però va emmalaltir i no va poder ingressar. Va obtenir una feina al Ministeri de Defensa, en què ja treballava el seu cosí, Pierre Daru.
L'any següent va viatjar a Itàlia, com a subtinent dels dragons. La seva estada a Itàlia li va permetre conèixer la música de Domenico Cimarosa i Gioacchino Rossini (de qui va escriure una cèlebre biografia, Vida de Rossini), a més de les obres de Vittorio Alfieri. El 1801 va participar en la campanya d'Itàlia amb les tropes napoleòniques, servint a l'Estat Major del general Stéphane Michaud.
En aquests anys, Stendhal va entrar en contacte amb els intel·lectuals de la revista Il Conciliatore, i es va aproximar a les experiències romàntiques. El 1802 deixà l'exèrcit i passà a treballar de funcionari de l'administració imperial a AlemanyaÀustria i Rússia, però sense participar en les batalles de l'exèrcit napoleònic. En aquest mateix any va començar una relació amorosa amb Madame Rebuffel, primera de la desena d'amants que se li coneixen.
L'any 1815 va traslladar-se a viure a Milà i dos anys després va publicar Roma, Nàpols i Florència, tota una declaració del seu amor per Itàlia, en la qual descriu l'anomenada síndrome de Stendhal, que és una mena d'èxtasi i mareig que es produeix en contemplar una acumulació d'art i bellesa en molt poc espai i temps. Stendhal el va experimentar en contemplar la basílica de la Santa Croce de Florència.



El mismo Stendhal nos cuenta su experiencia al visitar la basílica florentina de la Santa Croce el 22 de enero de 1817:
«Allí, sentado en el escabel de un reclinatorio, la cabeza vuelta hacia atrás y apoyada en el atril [o parte superior del reclinatorio] para poder observar la bóveda, las Sibilas de Volterrano me produjeron el placer tal vez más intenso que la pintura me haya jamás provocado. Estaba en una especie de éxtasis por la idea de encontrarme en Florencia y en la proximidad de hombres tan ilustres, cuyas tumbas acababa de visitar [en la basílica de la Santa Croce están enterrados, entre otros personajes famosos, Dante, Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo]. Absorto en la contemplación de la sublime belleza, la veía cerca; la tocaba, por decirlo de alguna manera. Había llegado a ese grado de emoción en que se experimentan las sensaciones celestes producidas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. Al salir de la Santa Croce mi corazón latía acelerado; lo que en Berlín se llama nervios. La vida en mí se había agotado, caminaba con temor a caer».

Nace el síndrome de Stendhal

Casi dos siglos después de esta visita de Stendhal a la basílica de la Santa Croce, en 1989, la psicoanalista Graziella Magherini, psiquiatra del hospital de Santa María Nuova de Florencia, propuso la denominación síndrome de Stendhal a la presencia de un conjunto de síntomas, de algún modo semejantes a la descripción que hace Stendhal de su propia experiencia, en 106 turistas extranjeros atendidos en ese hospital desde julio de 1977 a diciembre de 1986. Dichas personas presentaban un cuadro agudo de alteración mental con dos tipos de manifestaciones clínicas: psicosomáticas (por ejemplo, taquicardia, sensación de debilidad y desfallecimiento, agotamiento físico, mareos, sudoración, tensión y dolor en la región gástrica, opresión torácica con sensación de le falta aire) y mentales (por ejemplo, alteración del sentido de la realidad y de la identidad, sensación de extrañeza, confusión, alteración en la percepción de los colores y de los sonidos, ideación delirante persecutoria, incluso alucinaciones). Estas alteraciones, acompañadas de intensa ansiedad, desaparecían por lo general entre los dos y ocho días siguientes a su inicio. Como resumen, Magherini distingue tres formas de presentación del síndrome, según el predominio de las alteraciones del pensamiento –el más frecuente–, de las emocionales, o de las proyecciones somáticas (crisis de pánico).
Consiste, pues, el síndrome de Stendhal en una experiencia desagradable e indeseable, que guarda cierta relación con las crisis de angustia (o ataques de pánico) y con formas suaves de las experiencias disociativas. La coincidencia del síndrome descrito por la doctora italiana con la experiencia de Stendhal no es total, ni muchos menos; incluso podemos decir que existe una diferencia esencial. La experiencia de Stendhal se parece más a un arrebato artístico o a un estado de éxtasis, originado no solo por la contemplación de la belleza, sino también por saberse cercano a las tumbas de personajes tan ilustres como Dante, Miguel Ángel, Galileo o Maquiavelo. El síndrome que describe la doctora Magherini son experiencias fundamentalmente desagradables e indeseables (egodistónicas), con cierta semejanza a la crisis de angustia.
El síndrome de Stendhal se presenta, pues, como una perturbación psíquica, consecuencia de la exposición a obras artísticas de excepcional belleza, que incluso rozan la sublimidad. Respecto a la mayor frecuencia en Florencia se especula que la causa pueda ser la mayor concentración en la capital de la Toscana de obras de arte de extraordinaria belleza y valor. En el grupo de personas cuyas historias clínicas constituyen la base del libro de la doctora Magherini predominaban las mujeres de edad relativamente joven, solteras y de personalidad muy sensible. La mayoría de ellas viajaban solas o con poca compañía y habían admirado las obras de arte de Florencia sin guía. Más de la mitad habían establecido previamente contacto, al menos una vez, con profesionales de la psiquiatría o de la psicología, aunque la mayoría no habían sido diagnosticadas de un trastorno mental concreto.



1 comentario:

  1. ¡Que disfrutéis de la belleza de Firenze, pero no tanto que os toque el síndrome de Stendhal! Y si no tenéis nada que hacer, leed La Chartreuse de Parme (https://es.wikipedia.org/wiki/La_cartuja_de_Parma).

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